Plasencia. Siglo XVI

Plasencia. Siglo XVI
Luis de Toro, médico e historiador
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martes, 2 de junio de 2015


ENFRENTAMIENTOS Y PLEITOS ENTRE LAS ORDENES MILITARES: TEMPLARIOS Y ALCANTARINOS.  (S. XIII-XIV)

Un ejemplo claro y documentado es el pleito existente entre el Concejo de Plasencia y los templarios de Alconétar que se narra durante el proceso del Temple en Salamanca el 21 de octubre del 1310 y que tenía reminiscencias anteriores concretamente en un diploma del rey Sancho IV, dado el 2 de mayo de 1292.
       El monarca Sancho IV, emite un diploma datado el 2 de mayo de 1292, para zanjar las contiendas que por cuestiones de límites mantenían el concejo de Plasencia y los comendadores templarios de la Puente de Alconétar, que tantas muertes ocasionaron, disponiendo el terreno que cada una de las partes había de poseer y los límites que señalaba, para quitar toda contienda entre el Concejo placentino y los Templarios de Alconétar.(Mercedes Gaibrois de Ballesteros, Sancho IV de Castilla, Madrid 1928, III, doc. 420).
       Los templarios de Alconétar tenían sumo interés en obligar a transitar por este puente, que ellos habían restaurado entre 1230 y 1257 (Gonzalo Menéndez Pidal, Los caminos en la historia de España, Madrid 1951, p. 55-56) a todos los viajeros que pretendían atravesar el Tajo, cobrándoles en él un portazgo.
       El Papa Clemente V afirma Correa y Roldán ordenó a los metropolitanos de Toledo, Sevilla, Santiago y Lisboa que se reuniesen en concilio provincial para indagar sobre la conducta de los templarios, con facultad de procesarlos y prenderlos, si se les consideraba culpables, puestos que habían sido acusados ante el pontífice de gravísimos crímenes. En cumplimiento de lo prescrito, el 21 de octubre de 1310 se reunieron en Salamanca el arzobispo de Santiago de Compostela y los obispos de Lisboa, Guarda, Zamora, Ávila, Ciudad Rodrigo, Plasencia (Don Domingo), de Mondoñedo, de Astorga, de Túy y de Lugo Compareció ante el concilio el maestre del temple en los reinos de Castilla y León, Fr. Rodrigo Yanes junto con los principales de su orden. Tras unas seria investigación la asamblea provincial declaró que no encontraba culpabilidad en los templarios y, aunque según su comisión pudieran absolverlos, por la reverencia del superior, remitían al Papa la sentencia.
Mis imágenes\fonpate.jpeNo obstante, a este informe favorable debieron ocurrir ciertas cosas raras, al menos en la última década del siglo XIII, en las proximidades de Plasencia, en relación con la orden del Temple. En una carta firmada en Ciudad Rodrigo en 1292, que transcribe Benavides Checa, Sancho IV  habla de una contienda ente el concejo de Plasencia y los templarios, a los que se acusa de asolar Extremadura desde el puente de Alconétar, ya que acaecieron allí muchas muertes y quemas y prisiones y desdichamientos y prendas y robos y otros muchos desaguisados.
       Otro dato que podemos aportar son los enfrentamientos entre las órdenes de Alcántara y del Temple aquellos para impedir el cobro del portazgo templario mediante saqueos, en lugres próximos al castillo y puente de Alconétar, como Garrovillas, Cañaveral y otras posesiones que mencionamos con anterioridad. Los daños entre ambas órdenes fueron mínimos si exceptuamos las dos causas que iban a romper el frágil equilibrio que había existido hasta entonces. La causa fueron dos impuestos relacionados con los ganados y mercancías. La encomienda templaria de Alconétar cobraba por el tránsito de ganado y mercancías: el portazgo, por atravesar sus puentes, usar sus barcas y sus caminos particulares a razón de un tanto por cabeza de ganado y vehículo. Los demás hacían lo propio, pero parece ser que los caminos más transitados habían quedado en manos del Temple. Además la Orden restauró como ya aludimos el puente romano de Alconétar entre 1230 y 1257, imprescindible para la vía de la Plata en su camino hacia Santiago de Compostela desde el Sur, con lo cual peregrinos, ganaderos, mercaderes preferían pagarles por cruzar cómodamente el río antes que hacerlo en las lentas barcas transbordadoras de los de Alcántara. Ello, junto con la feria-mercado del pueblo de Alconétar y los peregrinos que acudían a la capilla del castillo, para venerar la milagrosa y mágica reliquia del Mantel de la Última Cena, actualmente se encuentra en el museo catedralicio de Coria, hicieron que la presión se hiciese insoportable para la Orden de Alcántara.
Escamoteados por los sucesos de Ronda, los alcantarinos, se prepararon a conciencia, decididos a mermar el poderío de sus competidores y, sin duda deseando vengarse de la derrota toledana. A finales del verano de 1257 atacaron tres lugares fortificados diferentes para impedir que las respectivas guarniciones pudiesen auxiliarse entre sí. Las víctimas fueron la aldea de Peñas rubias, Peñas Sequeros y la villa de Benavente o Zarza. Lugares que se localizan entre los ríos Árrago, Ribera de Gata y Erjas, que hacen frontera natural con Portugal.