Plasencia. Siglo XVI

Plasencia. Siglo XVI
Luis de Toro, médico e historiador

miércoles, 2 de marzo de 2016

La Leyenda del Berrocal

 "El Correo Placentino" 1 de diciembre de 1901. Escrita por P. S. Ocaña y Acedo Rico en noviembre de 1901.
Leyenda nos indica como todavía existía las ruinas de nuestra fortaleza hasta el primer tercio del siglo en que fue destruida y ese pozo de agua del Berrocal que podría referirse a la casa de Agua que estaba al final de las huertas existentes por entonces en las traseras de la Ronda del Salvador.


miércoles, 24 de febrero de 2016

"La Escuela Nocturna". Año de 1899

NUEVA SECCIÓN SOBRE PERIÓDICOS PLACENTINOS YA DESCATALOGADOS.

PLASENCIA: NOTICIA SUELTA DE BENAVIDES CHECA, SACERDOTE E HISTORIADOR DE LA CIUDAD Y DE SU PREOCUPACIÓN POR LOS JÓVENES. AÑO DE 1899
ASUNTO: CREACIÓN DE UNA ESCUELA NOCTURNA.      


DATO EXTRAÍDO DEL PERÍODICO: “LA CRÓNICA DE PLASENCIA”, AÑO II, A. 11 (10 DE FEBRERO 1899). MINISTERIO DE CULTURA. MADRID

sábado, 30 de enero de 2016

EL RECIBIMIENTO AL CONCEJO MUNICIPAL, EL DÍA DE LA CANDELAS. AÑO DE 1612. (PARTE PRIMERA)

La verdad es que el desprecio se hacía notar en la vida placentina, unos denunciaban a los otros por mil y un motivos, bien por la plazuela o por la festividad del corpus o por otro cualquier aspecto. Se molestaban enviando a pícaros a la plazuela del enlosado cuando ellos estaban realizando los oficios divinos dentro de la Catedral, y los otros, no haciendo el recibimiento debido al Concejo, cuando éste se presentaba a la Santa Iglesia Catedral en forma de Ciudad.
Todo esto iba  a estallar y más cuando el diálogo entre las partes era nulo y  la única manera que tenían de comunicarse era a través de pleitos o apelaciones.
Pleitos como los que a continuación vamos a relatar. Litigios que para todos ellos suponía mucho más que un proceso judicial, se estaba jugando la preeminencia social de ambas instituciones, es decir el clásico dilema de quién tiene más poder el seglar o el eclesiástico.
Enfrentamientos en donde las formas y las maneras de cortesía y respeto dejaron de existir por ambas partes.
El móvil de estos enfrentamientos entre el Cabildo y el Concejo placentino era unos simples bancos en donde se sentaba el Regimiento placentino cuando venía a la Santa Iglesia Catedral en forma de autoridad o de Ciudad, pero en el fondo de la cuestión estaba la hipocresía y los intereses económicos y sociales, en definitiva la codicia y el poder como argumento de la debilidad humana.
El concejo placentino quería que su llegada a la Santa Iglesia Catedral cuando venía en forma de Ciudad, que eran dos veces al año- uno por la fiesta de las Candelas y la otra el día del Corpus- fuesen recibidos dignamente como lo que representan, es decir, que saliesen a recibirlos con la Cruz y que dentro de la Capilla Mayor se les diese el incienso y la paz como solía hacerse por parte del Cabildo Catedralicio de Badajoz a su Concejo. Además que su ubicación y estancia fuese acorde con su prestigio y que pudieran tener unos bancos con respaldos para poder dignamente asistir a las horas y oficios divinos-todos sabemos la duración del ceremonial litúrgico en aquella época-.(¿Cómo siguen los bancos del pasillo de la catedral placentina, con respaldos o sin respaldos?)
Sin embargo, el Cabildo, consideraba que si hiciese ese recibimiento sería ir contra el ceremonial canónigo y  una forma de debilitar sus preeminencias y libertades y podrían perder su influencia -como dicen ellos- ante los caballeros más principales que acudían a sus oficios divinos.
Ahora cuando ustedes terminen de leer una parte de este trabajo, comprenderán porqué nuestras autoridades civiles se sientan en esos bancos y no en la capilla mayor de la Santa Iglesia Catedral.  El cuánto les costó sentarse en unos bancos con respaldos y lo que tuvo que hacer para que el poder eclesiástico les reconociera su digna autoridad como representantes de la ciudad a pesar de los muchos intentos en contra por parte del cabildo catedralicio y el cómo finalizó y ha finalizado en la actualidad.

lunes, 11 de enero de 2016

"LA CASA DEL CUBO EN PLASENCIA".

DESCUBRIMIENTO DE UN CUBO AL LADO DE LA IGLESIA DEL SALVADOR, EN LA CIUDAD DE PLASENCIA- CÁCERES.
 En muy pocas ocasiones se presenta ante nosotros una curiosidad, un hecho histórico, una idea o  una hipótesis de trabajo y, movido por un cierto impulso, nos lleva a ir más allá de la fuente original, así de un hecho histórico narrado, en un documento escrito, apreciamos una curiosidad: “una torre cerca de la iglesia del Salvador” e inmersa en la Baja Edad Media y más concretamente en la segunda mitad del siglo XIV, durante los enfrentamientos y levantamientos de la nobleza castellana en general y, la placentina en particular, dentro de las luchas fratricidas entre Pedro I y Enrique II. Circunstancia ésta, que lleva al historiador, a descubrir el hecho, a mirar con cierto lirismo si se me permite la licencia, al encontrar en el archivo histórico de la iglesia catedral de Plasencia, un documento en donde se narra cómo encierran dentro de esta torre, a una dama, presa en un momento de amor y castigada por estar a deshora y no guardando la ausencia del marido. Así mismo nos relata, el encarcelamiento de un miembro de la familia Álvarez de Toledo, fechado en el siglo XIV.
            El afán de esclarecer el hecho del Cubo del Salvador, me lleva a indagar en otros historiadores como: Luis de Toro o Fray Alonso Fernández o J. María Barrio Rufo y sólo encuentro una pequeña alusión a la casa del Cubo, casa ésta, que se ubica y se sitúa en varios sitos de la ciudad. Sigo con la misma ilusión por desentrañar la verdad del hecho y observo en el documento anterior descrito y marcado como: legajo 95 extensión 19 del Archivo Histórico Catedralicio de la ciudad de Plasencia, que los Nietos de Salamanca, Ledesma, Ciudad Rodrigo y Plasencia, tienen su origen y descendencia en un caballero que se llama, Hernán Rodríguez Nieto, gran privado del Infante D. Sancho, hermano de D. Enrique, el que mató al rey Don Pedro I y, de D. Fabrique y de D. Tello, de este Hernán Rodríguez Nieto, descendió Doña Lucía Nieto, señora del Cubo, que casó en Salamanca con Alonso de Fonseca. Nuevamente aparece en nuestra historia placentina y en la misma época del siglo XIV, una dama, la del “cubo”, continuo la investigación y me lleva con un poco de suerte, a descubrir que es propiedad del marqués de Cardeñosa en 1770-1799 pero que regenta la familia López Chaves, en donde se documenta, que la casa del cubo pudiera estar situada según los historiadores del Archivo Histórico Nacional sección nobleza de Toledo, en Ciudad Rodrigo o Plasencia.
        Los dibujos que solicité de este documento y que ahora verán por primera vez de forma oficial, son la casa del Cubo e investigando sobre el terreno, pensé en el cubo que está a la salida del postigo del Salvador a mano izquierda, pues bien, la destreza en la fotografía e informática de mi buen amigo Juan Jesús, llevó los dibujos a su ubicación original y, la cárcel del cubo del Salvador y la vivienda de  la dama del Cubo, eran la misma casa señorial que hasta hace poco fue regentadas por las madres de Burdeos, que atendían a niñas huérfanas de San José, ubicada en la plazuela de  San Idelfonso y frente a ese cenobio en tiempos del siglo XIV y aún en el XVIII, existía con su cubo o torre,  el por qué no ha llegado el cubo hasta nosotros, es otra incógnita a descubrir.
En definitiva, la compresión y explicación del pasado a la que acabo de referirme, es una tarea en la que intervienen diversos factores de mayor o menor relevancia, pero siempre importantes; por otra parte, y casi podríamos decir fundamentalmente, ese objetivo (comprender – explicar el pasado) es algo que va mucho más allá de la “simple” presentación de los resultados de la investigación y de la conexión que se establezca entre los distintos datos manejados. Es sentir en tus manos, la huella de tu pasado, es percibir la sensación del tiempo, el descubrimiento de los hechos, los protagonistas de los mismos, el fondo y la forma del suceso, es sin lugar a duda, el dar a conocer a todos mis conciudadanos, un poquito más de nuestra historia.

martes, 22 de diciembre de 2015

Feliz Navidad 2015

Dedicados a tod@s los que hacéis posible que siga escribiendo, a los que con vuestro apoyo silencioso, hacéis posible mi ilusión y a los que no conozco pero os siento en los más profundo de mi corazón: Gracias y Feliz Navidad.

“ Caminante no hay caminos
se hace camino al andar…” (Antonio Machado)
I
Plasencia, mi querida ciudad...
Pero triste es despertar y,
encontrarte de nuevo vacío
más angustioso es vivir,
sin tenerte en mi camino.
II
La huella que en su día, dejaste
ni el tiempo, ni la distancia
podrán borrarla,
podrán llover obstáculos
o  haber oscuridad
pero, nunca olvidarte,
yo pudiera.
III
Esa marcada pisada que,
aún en la más espesa oscuridad,
reluce tu enseña,
tu hermosa figura, LIBERTAD.
 (Autor)

jueves, 17 de diciembre de 2015

SABÍAS QUE ...(II)

Hace 15 millones de años durante el Mioceno Medio, existían cierta especie de la familia de los rinocerontes, conocida con el nombre de hispanotherium matritense, en la Dehesa de los Caballos de Plasencia. Lo prueba los restos fósiles localizados en 1956 y que corresponden a seis piezas dentales y dos piezas óseas. (Institut Català de Paleontologia de Sabadell y descubiertas por Francisco Hernández Pacheco).
 
En la Edad de Bronce Final apareció en la meseta un tipo de incisión cerámica (realizada por un punzón o una sierra dentada, creando trazos pequeños y sucesivos a lo largo de una línea incisa continua) en el paraje de Valcorchero en el término de Plasencia, conocida como de “Boquique”, de donde provendrá su nombre. Los primeros hallazgos los publicó el arquitecto don Vicente Paredes Guillén y lo popularizó Pere Bosch i Gimpera en 1915.

Existe otra zona característica de poblamiento antiguo y a veces desconocida para una gran mayoría, nos estamos refiriendo al castro del “Berrocalillo”, situado en el margen izquierdo del río Jerte, debajo de lo que se ha llamado “la encina solitaria” camino de Carcaboso y, muy próximo a la línea férrea de Plasencia a Astorga. Este poblado se encuentra dividido en dos recintos separados entre sí por un muro de 2,5 m. de grosor y 100 m. de largo. (“El castro vetton del berrocalillo”, por J. Río Mirando Halcón y MªGª Iglesias Domínguez)

Hay otro paraje también poco conocido en la finca de la “Navalonguilla de Arriba” muy próxima a la de Sancho Polo en donde se han encontrado vestigios de habitación y ocho tumbas excavadas en rocas reutilizadas a lo largo de la historia y más siendo un paso obligado de la cañada real.

En el siglo X se han hallado restos óseos en una de las últimas intervenciones en la iglesia de María Magdalena de Plasencia por el arqueólogo Vicente Contreras, por cierto, los templarios a finales del siglo XIII reclamaban una encomienda en esta ciudad, que pudiera estar relacionada con este edificio religioso.

Este puente llamado “Nieblas” está situado en el camino que  va a Malpartida y Serradilla, a veces se le ha llamado  "pontezilla" debido  a su menor  tamaño  respecto del  puente de Trujillo.  Sirve para salvar el arroyo de su mismo nombre, y hablan las crónicas que este arroyo era aurífero y que sus arenas contenían oro. El puente original era romano, pero se le ha reformado muchas veces y ya nada recuerda este estilo.

Este puente siempre inspiró leyendas y temores en la ciudad. Así se decía que en sus cimientos habitaba una mora encantada, la cual salía a pasear el día de San Juan, antes de salir el sol. En este puente se batieron entre si y murieron  por el amor de una mujer, dos jóvenes Monroy...

martes, 24 de noviembre de 2015

D. GUTIERRE DE VARGAS CARVAJAL, OBISPO DE PLASENCIA Y DE SU EXPEDICIÓN AL ESTRECHO DE MAGALLANES. (1539-1541)”


            Esta ansiada y costosa expedición que tantos anhelos y esfuerzos supuso para nuestro prelado, D. Gutierre de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia, iba a zarpar en Agosto de 1539 del puerto de Muelas en Sevilla con tres naves aunque existen historiadores que comentan que fueron cuatro.
            Al mando de la expedición en un principio estaba su hermano Francisco de Camargo este pariente del obispo sería sustituido por Fray Francisco de la Ribera no sabemos la causa de su destitución pero si las disposiciones oficiales que se citan sobre el cambio (Real cédula concediendo licencia a fray Francisco de Ribera para que vaya a hacer el descubrimiento concedido a Camargo. 25 de julio de 1539 y Real cédula dando por libre y quito a Francisco de Camargo de lo pactado con él acerca de su expedición. 5 de septiembre de 1539  de la Colección de Documentos Inéditos Para la historia de Chile. Tomo III. Expediciones de Jofre de Loaisa, Alcazaba, Mendoza etc.).
            Nosotros seguiremos la Relación de Navegación de la Armada que mandó el dicho obispo al Estrecho de Magallanes del Archivo General de Indias, en donde se extrae del diario de bitácora, algunos hechos de esta expedición al estrecho de Magallanes, papeles que entregó el cosmógrafo Céspedes.
            “Habiendo zarpado de Muelas  en agosto de 1539 hacia la parte austral y que tras seis meses de travesía el 12 de enero de 1540 están frente a la entrada del río Santa Cruz, siguiendo la costa hacia el cabo Vírgenes que está a 52º y de allí  los tres barcos de la expedición se dirigieron a la entrada del estrecho el 20 de Enero de 1540 embocó la entrada del Estrecho y el 22 se perdió la nave capitana”  - A las otras dos naves no las menciona pues se habían separado. “Intenta socorrer a los náufragos de la capitana, pero un temporal se lo impidió y el 27 de Enero vuelve a tomar la boca del Estrecho, pero no puede hacerlo tampoco lo logra el 29 y el 31 de Enero de 1540, reciben un fuerte viento SSE, que les quiebra la amarra (estaban fondeados, Punta Arena) y deben bordejar”.

            De la nao capitana que naufraga en el estrecho existen  hay varias versiones una la recoge Diego Barros Arana en su “Historia General de Chile”, tomo I…”La nave capitana se perdió en el estrecho, pero su tripulación fue recogida y salvada”, otra del Padre Diego de Rosales en su “Historia General del Reyno de Chile”, I°, Capítulo V°, pág. 32 y 33, narra como con hombres de la expedición del Obispo de Plasencia y en concreto de la nave capitana se salvan tomando la orilla “Sálvese también toda la gente y armas y cantidad muy considerable de bastimentos”, pero la nave que quiso recogerles el fuerte viento se lo impide dejándolos a su suerte “Los tristes y miserables naufragantes que dexamos en la playa y dexa el navío que se pasa de largo en gran desconsuelo, diciéndoles: no sea que nos falte víveres y bastimentos para nosotros y vosotros, se consolaron lo mejor que pudieron y sin descaezer el ánimo formaron alojamiento de las tablas y velas de los navíos y se atrincheraron gobernados por el Capitán Sebastián de Argüello”. De los náufragos que llegaron a la orilla se tienen noticias de que fueron 150 soldados, 30 aventureros, 48 marineros y un grumete, también que fueron salvadas 13 mujeres, pero este dato no está lo suficientemente contrastado como para su valoración, lo mismo sucede con la leyenda de la ciudad de los césares en donde intervendrían los hombres de la expedición del obispo al mando de un capitán Sebastián de Arguello, ya que fray Francisco de la Ribera perdería la vida, dice que se internaron en la Patagonia y fundaron una ciudad: “Trapalanda” o la “Ciudad Encantada de la Patagonia”, que algunos identificaron con la inhallable “de los Césares” (O´Donnell, Pacho: (2004) “El Rey Blanco”. Ed: Sudamericana, Argentina), ante este hecho María Justina Sarabia Viejo, profesora de la universidad de Sevilla en su obra citada comenta “Es interesante constatar que los náufragos de la nave perdida, lo mismo que en el caso de la expedición de Loaysa, pronto se dejaron cautivar por la llamada “leyenda de los Césares”, que se refería a las fabulosas riquezas de una urbe situada en las tierras patagónicas y que recibió su nombre de los compañeros de Francisco César que se perdieron durante el viaje de Magallanes y Elcano pero, curiosamente, no en esa área sino en la de las Molucas. Se entremezclaban así las tierras y los navegantes, siempre a la busca de míticas ciudades”. También Ernesto Morales en su libro”La ciudad encantada de la Patagonia” ed.: Teoría, Argentina, 1994 comenta que dos de los náufragos de la capitana: Pedro de Oviedo y Antonio de Cobos, alcanzaron Concepción donde relataron su odisea y afirmaron que a 41º de lat. Sur, junto a una gran laguna, existía una población inca donde todo era de oro, plata y piedras preciosas.
            Retomemos  el tema y nos preguntamos ¿qué pasó con las otras dos naves, la bautizada como “incognita” y la que logró pasar el estrecho?, siguiendo la Relación de la narración de la armada que envió el obispo de Plasencia, indica que el diario se interrumpe el 31 de enero y se retoma el 4 de Febrero comentando que vieron tierra (es decir que navegaban en mar abierto) y aparecieron ocho o nueve islas. Entre esas islas existe una gran Bahía que llamó de las Zorras en donde encallarían y permanecerán hasta el 3 de Diciembre de 1540, es decir por 10 meses en que salieron con buen tiempo del S y SW y rodearon la isla, donde "perdieron los berzas" (pequeños cañones) y luego el viento se hizo SW y "con él corrieron dos días a buscar la tierra del norte". El día 5 estaban en cuarenta y nueve y un sexto de grado de latitud S. De esta relación Ernesto Basilisco en su libro “La armada del obispo de Plasencia y el descubrimiento de las Malvinas”. Buenos Aires, deduce que el puerto que llamaron "Puerto de las Zorras", "pues había muchas de ellas", que las zorras (o zorros malvineros) eran abundantes en las islas, donde se les conoce con el nombre de "Warrah" corresponde a las islas Malvinas y no sólo por este hecho geográfico, sino también por la descripción paisajística que según este almirante, se describe en los papeles de este anónimo escribano: “Toda esta tierra es rasa, sin ninguna arboleda y muy ventosa y demasiado fría, porque durante ocho meses del año siempre nieva… y existe una turba muy sólida cuya capa tiene 2 ó 3 pies, hay patos, gansos, lobos marinos” sin embargo estos argumentos se ponen en duda por los historiadores ingleses que inciden que esta nave habría llegado al Canal Beagle, a quien pertenecían islas y bahía.

            La relación de bitácoras se interrumpe con su llegada a la isla de Santo Tomé en el golfo de Guinea ya que equivocaron la ruta y fueron a parar al cabo de Buena Esperanza y de ahí a la citada isla y posteriormente a España (Instituto Histórico de la Marina, “Colección de diarios y relaciones para la historia de los viajes y descubrimientos”, Madrid 1943 p. 20-23, cita obtenida del libro “Los obispos de Plasencia…”, óp.)




            De la tercera nave que atravesó el estrecho al mando de Alonso o Francisco Camargo (ya que al no existir suficiente información sobre esta nave, tan sólo por breves reseñas y en las que unas veces a parece como Alonso y otras como Francisco, si tenemos en cuenta la obra citada de una de los biógrafos de D. Gutierre de Vargas, Asunción Fernández Hoyos, óp.c.  indica que falleció antes que el prelado y que éste no ayudó a la familia de aquel, por consiguiente que habría vuelto a España, tal vez en la nave que denominamos “incognita” y que Alonso sería el que comenta  Diego Barros Arana en el Capítulo cuarto: Valdivia; su entrada a Chile. Fundación de Santiago (1539-1541) en su “Historia general de Chile”. Tomo primero “Cuando Valdivia en su marcha por el territorio chileno, se hallaba a pocas jornadas del valle de Mapocho, supo por los indios que una nave española recorría la costa vecina. Inmediatamente despachó a uno de sus capitanes, a Francisco de Aguirre, a comunicarse con los navegantes en el puerto de Valparaíso, donde se les suponía fondeado. Pero aquella nave no se había detenido allí más que algunos días, de manera que cuando Aguirre llegó al puerto, ya había partido aquélla con rumbo al norte. Ese buque, mandado por un oficial llamado Alonso de Camargo, formaba parte de una flotilla de tres embarcaciones que un año antes partiera de España para conquistar y poblar en la región del estrecho; y era el único que después de fatigas infinitas, había logrado penetrar en el Pacífico…recorrió las costas de Chile, tocó tierra un poco al norte del río de Lebu y después en Valparaíso y, por último, llegó al puerto de Quilca en el Perú. El torbellino de la guerra civil arrastró allí al capitán y a muchos de sus compañeros, y hasta hizo perderse la relación cabal de este viaje “.