Plasencia. Siglo XVI
Luis de Toro, médico e historiador
miércoles, 2 de marzo de 2016
miércoles, 24 de febrero de 2016
"La Escuela Nocturna". Año de 1899
NUEVA SECCIÓN SOBRE PERIÓDICOS PLACENTINOS YA DESCATALOGADOS.
PLASENCIA: NOTICIA SUELTA DE BENAVIDES CHECA, SACERDOTE E HISTORIADOR DE LA CIUDAD Y DE SU PREOCUPACIÓN POR LOS JÓVENES. AÑO DE 1899
PLASENCIA: NOTICIA SUELTA DE BENAVIDES CHECA, SACERDOTE E HISTORIADOR DE LA CIUDAD Y DE SU PREOCUPACIÓN POR LOS JÓVENES. AÑO DE 1899
ASUNTO: CREACIÓN DE UNA ESCUELA NOCTURNA.
DATO EXTRAÍDO DEL PERÍODICO: “LA CRÓNICA DE PLASENCIA”, AÑO
II, A. 11 (10 DE FEBRERO 1899). MINISTERIO DE CULTURA. MADRID
sábado, 30 de enero de 2016
EL RECIBIMIENTO AL CONCEJO MUNICIPAL, EL DÍA DE LA CANDELAS. AÑO DE 1612. (PARTE PRIMERA)
La verdad es que el desprecio se hacía notar en la vida
placentina, unos denunciaban a los otros por mil y un motivos, bien por la
plazuela o por la festividad del corpus o por otro cualquier aspecto. Se
molestaban enviando a pícaros a la plazuela del enlosado cuando ellos estaban realizando los
oficios divinos dentro de la Catedral, y los otros, no haciendo el recibimiento
debido al Concejo, cuando éste se presentaba a la Santa Iglesia Catedral en
forma de Ciudad.
Todo esto iba a
estallar y más cuando el diálogo entre las partes era nulo y la única manera que tenían de comunicarse era
a través de pleitos o apelaciones.
Pleitos como los que a continuación vamos a relatar.
Litigios que para todos ellos suponía mucho más que un proceso judicial, se
estaba jugando la preeminencia social de ambas instituciones, es decir el
clásico dilema de quién tiene más poder el seglar o el eclesiástico.
Enfrentamientos en donde las formas y las maneras de
cortesía y respeto dejaron de existir por ambas partes.
El móvil de estos enfrentamientos entre el Cabildo y el
Concejo placentino era unos simples bancos en donde se sentaba el Regimiento
placentino cuando venía a la Santa Iglesia Catedral en forma de autoridad o de
Ciudad, pero en el fondo de la cuestión estaba la hipocresía y los intereses
económicos y sociales, en definitiva la codicia y el poder como argumento de la
debilidad humana.
El concejo placentino quería que su llegada a la Santa
Iglesia Catedral cuando venía en forma de Ciudad, que eran dos veces al año-
uno por la fiesta de las Candelas y la otra el día del Corpus- fuesen recibidos
dignamente como lo que representan, es decir, que saliesen a recibirlos con la
Cruz y que dentro de la Capilla Mayor se les diese el incienso y la paz como
solía hacerse por parte del Cabildo Catedralicio de Badajoz a su Concejo.
Además que su ubicación y estancia fuese acorde con su prestigio y que pudieran
tener unos bancos con respaldos para poder dignamente asistir a las horas y
oficios divinos-todos sabemos la duración del ceremonial litúrgico en aquella
época-.(¿Cómo siguen los bancos del pasillo de la catedral placentina, con respaldos o sin respaldos?)
Sin embargo, el Cabildo, consideraba que si hiciese ese recibimiento
sería ir contra el ceremonial canónigo y
una forma de debilitar sus preeminencias y libertades y podrían perder
su influencia -como dicen ellos- ante los caballeros más principales que
acudían a sus oficios divinos.
lunes, 11 de enero de 2016
"LA CASA DEL CUBO EN PLASENCIA".
DESCUBRIMIENTO DE UN CUBO
AL LADO DE LA IGLESIA DEL SALVADOR, EN LA CIUDAD DE PLASENCIA- CÁCERES.
En muy pocas ocasiones se presenta ante
nosotros una curiosidad, un hecho histórico, una idea o una hipótesis de trabajo y, movido por un cierto impulso, nos lleva a ir más allá
de la fuente original, así de un hecho histórico narrado, en un documento
escrito, apreciamos una curiosidad: “una
torre cerca de la iglesia del Salvador” e inmersa en la Baja Edad Media y
más concretamente en la segunda mitad del siglo XIV, durante los
enfrentamientos y levantamientos de la nobleza castellana en general y, la
placentina en particular, dentro de las luchas fratricidas entre Pedro I y
Enrique II. Circunstancia ésta, que lleva al historiador, a descubrir el hecho,
a mirar con cierto lirismo si se me permite la licencia, al encontrar en el
archivo histórico de la iglesia catedral de Plasencia, un documento en donde se
narra cómo encierran dentro de esta torre, a una dama, presa en un momento de
amor y castigada por estar a deshora y no guardando la ausencia del marido. Así
mismo nos relata, el encarcelamiento de un miembro de la familia Álvarez de Toledo, fechado en el siglo XIV.
El afán de esclarecer el hecho del Cubo del Salvador, me
lleva a indagar en otros historiadores como: Luis de Toro o Fray Alonso
Fernández o J. María Barrio Rufo y sólo encuentro una pequeña alusión a
la casa del Cubo, casa ésta, que se ubica y se sitúa en varios sitos de la
ciudad. Sigo con la misma ilusión por desentrañar la verdad del hecho y observo en el documento anterior descrito y marcado como: legajo 95 extensión
19 del Archivo Histórico Catedralicio de la ciudad de Plasencia, que los Nietos
de Salamanca, Ledesma, Ciudad Rodrigo y Plasencia, tienen su origen y
descendencia en un caballero que se llama, Hernán Rodríguez Nieto, gran privado
del Infante D. Sancho, hermano de D. Enrique, el que mató al rey Don Pedro I y, de D. Fabrique y de D. Tello, de este Hernán Rodríguez Nieto, descendió Doña
Lucía Nieto, señora del Cubo, que casó en Salamanca con Alonso de Fonseca.
Nuevamente aparece en nuestra historia placentina y en la misma época del siglo
XIV, una dama, la del “cubo”, continuo la investigación y me lleva con un poco
de suerte, a descubrir que es propiedad del marqués de Cardeñosa en 1770-1799
pero que regenta la familia López Chaves, en donde se documenta, que la casa del
cubo pudiera estar situada según los historiadores del Archivo Histórico Nacional sección nobleza de Toledo, en Ciudad Rodrigo o Plasencia.
Los dibujos
que solicité de este documento y que ahora verán por primera vez de forma
oficial, son la casa del Cubo e investigando sobre el terreno, pensé en el cubo
que está a la salida del postigo del Salvador a mano izquierda, pues bien, la destreza
en la fotografía e informática de mi buen amigo Juan Jesús, llevó los dibujos a
su ubicación original y, la cárcel del cubo del Salvador y la vivienda de la dama del Cubo, eran la misma casa señorial
que hasta hace poco fue regentadas por las madres de Burdeos, que atendían a
niñas huérfanas de San José, ubicada en la plazuela de San Idelfonso y frente a ese cenobio en
tiempos del siglo XIV y aún en el XVIII, existía con su cubo o torre, el por qué no ha llegado el cubo hasta
nosotros, es otra incógnita a descubrir.
En
definitiva, la compresión y explicación del pasado a la que acabo de referirme, es una tarea en la que intervienen diversos factores de mayor o menor relevancia,
pero siempre importantes; por otra parte, y casi podríamos decir
fundamentalmente, ese objetivo (comprender – explicar el pasado) es algo que va
mucho más allá de la “simple” presentación de los resultados de la
investigación y de la conexión que se establezca entre los distintos datos
manejados. Es sentir en tus manos, la huella de tu pasado, es
percibir la sensación del tiempo, el descubrimiento de los hechos, los
protagonistas de los mismos, el fondo y la forma del suceso, es sin lugar a
duda, el dar a conocer a todos mis conciudadanos, un poquito más de nuestra
historia.
martes, 22 de diciembre de 2015
Feliz Navidad 2015
Dedicados a
tod@s los que hacéis posible que siga escribiendo, a los que con vuestro apoyo silencioso,
hacéis posible mi ilusión y a los que no conozco pero os siento en los más
profundo de mi corazón: Gracias y Feliz Navidad.
“ Caminante no hay caminos
se hace camino al andar…” (Antonio Machado)
I
![]() |
| Plasencia, mi querida ciudad... |
Pero triste es despertar y,
encontrarte de nuevo vacío
más angustioso es vivir,
sin tenerte en mi camino.
II
La huella que en su día, dejaste
ni el tiempo, ni la distancia
podrán borrarla,
podrán llover obstáculos
o haber oscuridad
pero, nunca olvidarte,
yo pudiera.
III
Esa marcada pisada que,
aún en la más espesa oscuridad,
reluce tu enseña,
tu hermosa figura, LIBERTAD.
(Autor)
jueves, 17 de diciembre de 2015
SABÍAS QUE ...(II)
Hace 15 millones de años durante el
Mioceno Medio, existían cierta especie de la familia de los rinocerontes,
conocida con el nombre de hispanotherium matritense, en la Dehesa de los
Caballos de Plasencia. Lo prueba los restos fósiles localizados en 1956 y que
corresponden a seis piezas dentales y dos piezas óseas. (Institut Català de
Paleontologia de Sabadell y descubiertas por Francisco Hernández Pacheco).
En la Edad de Bronce Final apareció
en la meseta un tipo de incisión cerámica (realizada por un punzón o una sierra
dentada, creando trazos pequeños y sucesivos a lo largo de una línea incisa
continua) en el paraje de Valcorchero en el término de Plasencia, conocida como
de “Boquique”, de donde provendrá su nombre. Los primeros hallazgos los publicó
el arquitecto don Vicente Paredes Guillén y lo popularizó Pere Bosch i Gimpera
en 1915.
Existe otra zona característica de
poblamiento antiguo y a veces desconocida para una gran mayoría, nos estamos
refiriendo al castro del “Berrocalillo”, situado en el margen izquierdo del río
Jerte, debajo de lo que se ha llamado “la encina solitaria” camino de Carcaboso
y, muy próximo a la línea férrea de Plasencia a Astorga. Este poblado se
encuentra dividido en dos recintos separados entre sí por un muro de 2,5 m. de grosor
y 100 m. de largo. (“El castro vetton del berrocalillo”, por J. Río Mirando
Halcón y MªGª Iglesias Domínguez)
Hay otro paraje también poco
conocido en la finca de la “Navalonguilla de Arriba” muy próxima a la de Sancho
Polo en donde se han encontrado vestigios de habitación y ocho tumbas excavadas
en rocas reutilizadas a lo largo de la historia y más siendo un paso obligado
de la cañada real.
En el siglo X se han hallado restos
óseos en una de las últimas intervenciones en la iglesia de María Magdalena de
Plasencia por el arqueólogo Vicente Contreras, por cierto, los templarios a
finales del siglo XIII reclamaban una encomienda en esta ciudad, que pudiera
estar relacionada con este edificio religioso.
Este puente llamado “Nieblas” está
situado en el camino que va a Malpartida
y Serradilla, a veces se le ha llamado
"pontezilla" debido a
su menor tamaño respecto del
puente de Trujillo. Sirve para
salvar el arroyo de su mismo nombre, y hablan las crónicas que este arroyo era
aurífero y que sus arenas contenían oro. El puente original era romano, pero se
le ha reformado muchas veces y ya nada recuerda este estilo.
Este puente siempre inspiró leyendas y temores en la ciudad. Así se decía que en sus cimientos habitaba una
mora encantada, la cual salía a pasear el día de San Juan, antes de salir el
sol. En este puente se batieron entre si y murieron por el amor de una mujer, dos jóvenes Monroy...
martes, 24 de noviembre de 2015
D. GUTIERRE DE VARGAS CARVAJAL, OBISPO DE PLASENCIA Y DE SU EXPEDICIÓN AL ESTRECHO DE MAGALLANES. (1539-1541)”
Esta ansiada y costosa expedición que tantos anhelos
y esfuerzos supuso para nuestro prelado, D. Gutierre de Vargas Carvajal, obispo
de Plasencia, iba a zarpar en Agosto de 1539 del puerto de Muelas en Sevilla
con tres naves aunque existen historiadores que comentan que fueron cuatro.
Al
mando de la expedición en un principio estaba su hermano Francisco de Camargo
este pariente del obispo sería sustituido por Fray Francisco de la Ribera no
sabemos la causa de su destitución pero si las disposiciones oficiales que se
citan sobre el cambio (Real cédula concediendo licencia a fray Francisco de
Ribera para que vaya a hacer el descubrimiento concedido a Camargo. 25 de julio
de 1539 y Real cédula dando por libre y quito a Francisco de Camargo de lo
pactado con él acerca de su expedición. 5 de septiembre de 1539 de la Colección de Documentos Inéditos Para
la historia de Chile. Tomo III. Expediciones de Jofre de Loaisa, Alcazaba,
Mendoza etc.).
Nosotros
seguiremos la Relación de Navegación de la Armada que mandó el dicho obispo al
Estrecho de Magallanes del Archivo General de Indias, en donde se extrae del
diario de bitácora, algunos hechos de esta expedición al estrecho de
Magallanes, papeles que entregó el cosmógrafo Céspedes.
“Habiendo
zarpado de Muelas en agosto de 1539
hacia la parte austral y que tras seis meses de travesía el 12 de enero de 1540
están frente a la entrada del río Santa Cruz, siguiendo la costa hacia el cabo
Vírgenes que está a 52º y de allí los
tres barcos de la expedición se dirigieron a la entrada del estrecho el 20 de
Enero de 1540 embocó la entrada del Estrecho y el 22 se perdió la nave capitana” - A las otras dos naves no las menciona pues
se habían separado. “Intenta socorrer a los náufragos de la capitana, pero un
temporal se lo impidió y el 27 de Enero vuelve a tomar la boca del Estrecho,
pero no puede hacerlo tampoco lo logra el 29 y el 31 de Enero de 1540, reciben
un fuerte viento SSE, que les quiebra la amarra (estaban fondeados, Punta
Arena) y deben bordejar”.
De
la nao capitana que naufraga en el estrecho existen hay varias versiones una la recoge Diego
Barros Arana en su “Historia General de Chile”, tomo I…”La nave capitana se
perdió en el estrecho, pero su tripulación fue recogida y salvada”, otra del
Padre Diego de Rosales en su “Historia General del Reyno de Chile”, I°,
Capítulo V°, pág. 32 y 33, narra como con hombres de la expedición del Obispo
de Plasencia y en concreto de la nave capitana se salvan tomando la orilla “Sálvese
también toda la gente y armas y cantidad muy considerable de bastimentos”, pero
la nave que quiso recogerles el fuerte viento se lo impide dejándolos a su
suerte “Los tristes y miserables naufragantes que dexamos en la playa y dexa el
navío que se pasa de largo en gran desconsuelo, diciéndoles: no sea que nos
falte víveres y bastimentos para nosotros y vosotros, se consolaron lo mejor
que pudieron y sin descaezer el ánimo formaron alojamiento de las tablas y
velas de los navíos y se atrincheraron gobernados por el Capitán Sebastián de
Argüello”. De los náufragos que llegaron a la orilla se tienen noticias de que
fueron 150 soldados, 30 aventureros, 48 marineros y un grumete, también que
fueron salvadas 13 mujeres, pero este dato no está lo suficientemente
contrastado como para su valoración, lo mismo sucede con la leyenda de la
ciudad de los césares en donde intervendrían los hombres de la expedición del
obispo al mando de un capitán Sebastián de Arguello, ya que fray Francisco de
la Ribera perdería la vida, dice que se internaron en la Patagonia y fundaron
una ciudad: “Trapalanda” o la “Ciudad Encantada de la Patagonia”, que algunos
identificaron con la inhallable “de los Césares” (O´Donnell, Pacho: (2004) “El
Rey Blanco”. Ed: Sudamericana, Argentina), ante este hecho María Justina
Sarabia Viejo, profesora de la universidad de Sevilla en su obra citada comenta
“Es interesante constatar que los náufragos de la nave perdida, lo mismo que en
el caso de la expedición de Loaysa, pronto se dejaron cautivar por la llamada
“leyenda de los Césares”, que se refería a las fabulosas riquezas de una urbe
situada en las tierras patagónicas y que recibió su nombre de los compañeros de
Francisco César que se perdieron durante el viaje de Magallanes y Elcano pero,
curiosamente, no en esa área sino en la de las Molucas. Se entremezclaban así
las tierras y los navegantes, siempre a la busca de míticas ciudades”. También
Ernesto Morales en su libro”La ciudad encantada de la Patagonia” ed.: Teoría,
Argentina, 1994 comenta que dos de los náufragos de la capitana: Pedro de
Oviedo y Antonio de Cobos, alcanzaron Concepción donde relataron su odisea y
afirmaron que a 41º de lat. Sur, junto a una gran laguna, existía una población
inca donde todo era de oro, plata y piedras preciosas.
Retomemos el tema y nos preguntamos ¿qué pasó con las
otras dos naves, la bautizada como “incognita” y la que logró pasar el
estrecho?, siguiendo la Relación de la narración de la armada que envió el
obispo de Plasencia, indica que el diario se interrumpe el 31 de enero y se
retoma el 4 de Febrero comentando que vieron tierra (es decir que navegaban en
mar abierto) y aparecieron ocho o nueve islas. Entre esas islas existe una gran
Bahía que llamó de las Zorras en donde encallarían y permanecerán hasta el 3 de
Diciembre de 1540, es decir por 10 meses en que salieron con buen tiempo del S
y SW y rodearon la isla, donde "perdieron los berzas" (pequeños
cañones) y luego el viento se hizo SW y "con él corrieron dos días a
buscar la tierra del norte". El día 5 estaban en cuarenta y nueve y un
sexto de grado de latitud S. De esta relación Ernesto Basilisco en su libro “La
armada del obispo de Plasencia y el descubrimiento de las Malvinas”. Buenos
Aires, deduce que el puerto que llamaron "Puerto de las Zorras",
"pues había muchas de ellas", que las zorras (o zorros malvineros)
eran abundantes en las islas, donde se les conoce con el nombre de
"Warrah" corresponde a las islas Malvinas y no sólo por este hecho
geográfico, sino también por la descripción paisajística que según este
almirante, se describe en los papeles de este anónimo escribano: “Toda esta
tierra es rasa, sin ninguna arboleda y muy ventosa y demasiado fría, porque
durante ocho meses del año siempre nieva… y existe una turba muy sólida cuya
capa tiene 2 ó 3 pies, hay patos, gansos, lobos marinos” sin embargo estos
argumentos se ponen en duda por los historiadores ingleses que inciden que esta
nave habría llegado al Canal Beagle, a quien pertenecían islas y bahía.
La
relación de bitácoras se interrumpe con su llegada a la isla de Santo Tomé en
el golfo de Guinea ya que equivocaron la ruta y fueron a parar al cabo de Buena
Esperanza y de ahí a la citada isla y posteriormente a España (Instituto
Histórico de la Marina, “Colección de diarios y relaciones para la historia de
los viajes y descubrimientos”, Madrid 1943 p. 20-23, cita obtenida del libro
“Los obispos de Plasencia…”, óp.)
De
la tercera nave que atravesó el estrecho al mando de Alonso o Francisco Camargo
(ya que al no existir suficiente información sobre esta nave, tan sólo por
breves reseñas y en las que unas veces a parece como Alonso y otras como
Francisco, si tenemos en cuenta la obra citada de una de los biógrafos de D.
Gutierre de Vargas, Asunción Fernández Hoyos, óp.c. indica que falleció antes que el prelado y
que éste no ayudó a la familia de aquel, por consiguiente que habría vuelto a
España, tal vez en la nave que denominamos “incognita” y que Alonso sería el
que comenta Diego Barros Arana en el
Capítulo cuarto: Valdivia; su entrada a Chile. Fundación de Santiago
(1539-1541) en su “Historia general de Chile”. Tomo primero “Cuando Valdivia en
su marcha por el territorio chileno, se hallaba a pocas jornadas del valle de
Mapocho, supo por los indios que una nave española recorría la costa vecina.
Inmediatamente despachó a uno de sus capitanes, a Francisco de Aguirre, a
comunicarse con los navegantes en el puerto de Valparaíso, donde se les suponía
fondeado. Pero aquella nave no se había detenido allí más que algunos días, de
manera que cuando Aguirre llegó al puerto, ya había partido aquélla con rumbo
al norte. Ese buque, mandado por un oficial llamado Alonso de Camargo, formaba
parte de una flotilla de tres embarcaciones que un año antes partiera de España
para conquistar y poblar en la región del estrecho; y era el único que después
de fatigas infinitas, había logrado penetrar en el Pacífico…recorrió las costas
de Chile, tocó tierra un poco al norte del río de Lebu y después en Valparaíso
y, por último, llegó al puerto de Quilca en el Perú. El torbellino de la guerra
civil arrastró allí al capitán y a muchos de sus compañeros, y hasta hizo
perderse la relación cabal de este viaje “.
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